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lunes, 26 de enero de 2009

ESVÁSTICA SOBRE UNOS VERSOS DE ANTONIO GAMONEDA

En el Diario de León se publicaba hace unos días:


Antonio Gamoneda pidió ayer que no sea borrada, al menos durante un tiempo, la esvástica pintada sobre la placa conmemorativa que el Ayuntamiento había instalado en la casa en la que el poeta pasó su niñez, «para que quede constancia de que aún hay seres en los que anida el rencor y la crueldad del fascismo». «Todavía hay gente capaz de significar su existencia trazando cruces gamadas», lamentó el escritor.

La placa con uno de sus versos había sido colocada en la fachada de la casa donde residió, el número 6 de la calle Doctor Fleming, (León) y hace alusión a los presos que veía pasar camino de San Marcos. «No vi regresar a muchos, quizás a ninguno», dijo. «Aún hoy, cercanos a nosotros, minoritarios espero, existen hombres y mujeres cuyo entendimiento de la vida lleva consigo la sinrazón, la crueldad histórica, el entendimiento antidemocrático y antisocial que caracterizaba el nazismo y fascismo», expresó.

Muchos alumnos de 2º de bachiller han escogido Los girasoles ciegos de Alberto Méndez como lectura en esta evaluación. Nos ha sorprendido la grata acogida que ha tenido para prácticamente todos los que la han leído. Absolutamente recomendable, cuestión que seguramente molestará a los que quieren callar la verdad sobre la guerra civil, que viene a ser la verdad sobre la guerra en general.

Transcribimos algunas opiniones que nos gustaría que completarais con vuestros comentarios:
Es una novela dura porque refleja todo el sufrimiento que quedó instalado en España en la guerra civil, es muy interesante conocer todo lo que nuestros antepasados vivieron. Zaira Prades.
Es una novela con mucho sentimiento y eso hace que sea muy atractiva para mí. Sandra Mas.
Un asunto que tocó de cerca a mucha gente. Pablo Bou.
Muy interesante y muy dura, pero vale la pena. Javier Jóvena.
La novela me ha gustado muchísimo...el hecho de que las historias se entrelacen hace que sea mejor libro. Xavi Domènech.
Otra forma de ver los hechos (...) se centra en pequeñas historias que reflejan cómo influyó la guerra en lo humano; conocemos las emociones de los que la sufrieron, su constante miedo e impotencia. María Mira.
Impactante. Samuel López.
Se la recomendaría a mi abuela, porque ella también pasó por la guerra y sabe lo que significa.
Esther García.
Muy buena, muestra un gran realismo, consigue meterte totalmente dentro de las historias. Irene Lagartos.

Una novela desoladora (...) se centra más en la cruda realidad de la guerra y de la muerte. La recomendaría, engancha con facilidad. Héctor Echavarría.
Como veis, queda la palabra: memoria para contar lo que no debiera repetirse jamás; como esa placa en la que unos versos hablan sobre la verdad histórica que el poeta vivió y que al parecer, envenenan las mentes en las que está instalado el odio hacia el otro.
Que no nos la roben nunca. Defended la palabra como el único medio de entendimiento.